Young Adult: combatiendo prejuicios

Me ha dicho Iria que debería escribir un artículo sobre New Adult, esas novelas que tan de moda están pero parece que nadie sabe definir. Ese era mi objetivo inicial. Y prometo hacerlo. En el futuro. Pero me he dado cuenta de que para tener un concepto de lo que es el New Adult (y poder desestimar unos cuantos prejuicios), primero hay que tener una buena base de lo que es el Young Adult. Hay demasiadas concepciones erróneas sobre este tipo de literatura, y todo parte de que, por lo general, no se sabe ni de dónde viene ni los problemas monumentales que existen para definir y limitar un tipo de literatura que, sin embargo, se consume fervientemente.

Mi misión de hoy es hablaros del Young Adult e intentar arrojar un poco de luz aunque, probablemente, os deje con aún más dudas al final del artículo. Porque, al fin y al cabo, cuanto más ahondas en un tema, más profundo ves que es. (Hasta que al final te quedas sin aire y mueres de forma agónica en la oscuridad… metafóricamente, claro.)

Empecemos por el principio: dicen que al principio no había nada, pero está claro que siempre ha debido haber algo, porque sino todo lo demás no se habría creado.

Uy. Perdón. Quizá no tan al principio. Conformémonos con el principio de la literatura juvenil. Aunque me gustaría usar el término en inglés, porque tiene unas implicaciones que el español no ha sabido adaptar del todo y porque, al fin y al cabo, yo me siento más cómoda con él (espero que no os importe, llamémoslo deformación profesional): Young Adult (YA para los amigos).

Aclarado esto…

MemeYA1

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