Títeres de la magia: Lynne y Arthmael

¡Hola una semana más! Seguimos con las noticias sobre Títeres de la magia. 

Si habéis leído Sueños de piedra conocéis muy bien a los dos personajes que ocupan hoy nuestra entrada: Lynne y Arthmael fueron los protagonistas de esa novela, y en Títeres de la magia volverán para acompañar a nuestros nuevos protagonistas durante algunas páginas de esta aventura. ¿Cuántas? ¿Muchas? ¿Pocas? Eso no lo podréis saber hasta septiembre, cuando salga el libro.

Pero ¿qué ha sido de Arthmael y Lynne en este tiempo? Lehanan Aida los ha dibujado para esta entrada, y nos complace deciros que Nocturna Ediciones tendrá a disposición de todos postales con esta imagen el próximo día 3 de junio en la Feria del Libro de Madrid, en la presentación de Arena Roja, de Gema Bonnín, tras la cual desvelaremos la portada de Títeres de la Magia. Pero volvamos al tema y vamos a ver a la pareja, que los tres años que hay entre Sueños y Títeres también han pasado por ellos:

Lynnael

Lynne y Arthmael (en Títeres de la magia), by Lehanan Aida.

Nombres: Lynne y Arthmael

Edades: Lynne 20 años, Arthmael 22 años.

Ocupaciones: Lynne, mercader. Arthmael, rey de Silfos.

Intereses: Para Lynne, los negocios y sus viajes; para Arthmael, su reino y las aventuras. Y por supuesto, el uno del otro.

Su historia (contiene algunos spoilers de Sueños de piedra):

Desde que Lynne se marchó de Silfos ha tenido que demostrarle a muchas personas que sirve para lo que siempre quiso ser y durante mucho tiempo no le permitieron: mercader. Creando un negocio casi de la nada, con un barco muy pequeño al principio, ahora cuenta ya con una tripulación fiel y un barco algo más grande que ella misma capitanea. Sus viajes a menudo la llevan lejos de Marabilia, y su nombre ya ha empezado a sonar como el de la extraña muchacha que siempre consigue los objetos más extraños y a la vez los recursos más necesarios. Pese a que ha empezado a conseguir tratos muy beneficiosos e incluso colaboraciones con las coronas de algunos países, también hay quien se burla de ella y la considera una rareza o incluso un absurdo, pero hace mucho que esos comentarios no consiguen afectarle. Lynne sabe qué es que alguien intente hacerte sentir menos de lo que eres, y por eso se ha rodeado de una tripulación que sabe quién puede ser de verdad.

Respecto a Arthmael, desde que tuvo que tomar las riendas del Silfos no le ha quedado otra que madurar. O intentar hacerlo. Ser rey no es tan maravilloso como él pensaba, ni tan emocionante: odia los largos días en el despacho y los asuntos con los nobles, que siempre parecen dispuestos a sacarle de sus casillas, pero al menos no está solo: en ese tiempo también ha aprendido a valorar más a su hermanastro, a quien ha tenido que ayudar a criar a su hijo, su sobrino Brydon. Bajo su mano, y gracias también a la asesoría de Jacques, el reino se mantiene y sigue adelante, y a él le gusta pensar que puede hacerlo mejorar cada día un poco más. Espera que su pueblo al final le recuerde no solo como el héroe del que muchos hablan, sino también como un buen rey.

Cada uno a su manera, Lynne y Arthmael han encontrado familias que los apoyan y los acompañan en el camino que recorren cumpliendo sus respectivos sueños. Pero sobre todo, se siguen teniendo el uno al otro: incluso cuando solo pueden verse un mes al año, siguen juntos. Cuando están lejos se echan de menos tanto que duele, y las cartas muchas veces parecen insuficientes, pero cuando vuelven a verse, aunque sea poco tiempo, saben que todo merece la pena. En esos meses, siempre hay un sitio nuevo al que viajar o una nueva aventura que vivir juntos. En esta ocasión, unos extraños venenos que están causando estragos por toda Marabilia reclaman su atención…

Un fragmento (primera aparición en Títeres de la magia)

 —¿Qué hacéis vosotros aquí?

Vomito las palabras sin pensar, por la sorpresa. Me tengo que pasar la mano por los ojos para asegurarme de que no estoy soñando, pero cuando la aparto, Lynne y Arthmael siguen allí. De hecho, Lynne se pone en pie en ese mismo momento. Apenas ha cambiado, excepto por el cabello: le ha crecido mucho desde la última vez, y lo lleva arreglado en una trenza interminable de la que, pese a sus esfuerzos, se escapan un montón de mechones. Como recordaba, viste ropas cómodas: calzas, camisa y casaca. Su piel está bronceada por los largos viajes por mar.

La veo abrir la boca, pero antes de que algún sonido escape de entre sus labios, yo ya la estoy abrazando. Y me alegro de hacerlo, porque había olvidado lo cálida que es. Había olvidado que siempre se sorprende cuando recibe el cariño de otros, pero que a mí me lo devuelve sin reservas. Oculto la cara en su cuello. No huele a perfume, sino a mar, a la brisa que se le ha quedado enredada en los cabellos y a aventuras y leyendas de las que me gustaría ser partícipe pero en las que solo ella es la heroína. Suspiro y rio, al escuchar su propia risa, alegre y fresca. De pronto vuelvo al momento en el que nos conocimos. Vuelvo a tener catorce años. Vuelvo a cuando ella me tapaba por las noches y yo me agarraba con fuerza a su cintura para no caerme del caballo.

Cuando nos separamos un poco, para mirarnos, me fijo en ella con más atención. No puedo evitar preguntarme qué podría encontrar en ella que no se vea a simple vista, así que decido asomarme a su aura. Es algo que he tenido que aprender y sospecho que todo lo que soy capaz de ver es todavía poco, en comparación con lo que verá alguien experimentado, pero no puedo evitar la curiosidad. Soy consciente de lo que tengo que hacer: concentrarme y mirar alrededor, a los contornos de su figura, allá donde solo hay aire y, al mismo tiempo, se esconde mucho más. Debo imaginar y pedirle a la magia (no a mi magia, sino a la magia que palpita en todo el mundo) que me enseñe lo invisible. El poder de los nigromantes funciona así: como un pacto casi sensorial, como tratos con los propios Elementos. Mientras que en la hechicería la magia proviene de uno mismo, la nigromancia parece recurrir a entes más fuertes y lejanos.

Entonces la veo, al principio muy difusa, y después más consistente: alrededor de mi amiga, palpitando al ritmo de su corazón, su aura reacomoda sus límites todo el tiempo. Resulta extraño ver una, ya que todos aquí mantenemos la nuestra oculta gracias a nuestros amuletos. La de Lynne está llena de fuerza, oscura pero no amenazante. Hay bastantes manchas negras y, si me concentro, grietas profundas del mismo color. Hay pinceladas grises y espirales granates y, en los bordes, un brillante color dorado que parece intentar escapar de su alcance. No sé qué significa.

—Pero ¡mírate! ¡Si estás hecho todo un hombrecito, Hazan! —me dice, distrayendo mi atención del análisis. Me revuelve el pelo y yo me ruborizo un poco, complacido. Pensé que el gesto era igual que el que me dedica siempre Clarence, pero de pronto me doy cuenta de lo diferentes que son—. No parece que sea nuestro niño, ¿verdad?

Lynne se vuelve hacia su acompañante, que se mete una galleta en la boca con aire aburrido. Arthmael de Silfos también sigue igual que siempre, con sus ojos grises terminando de componer la expresión de quien se cree mejor que el resto del mundo. Pese a sus ropas modestas, a las que ha debido recurrir para viajar de incógnito con su amante durante el único mes en el que deja de lado sus responsabilidades como monarca, su pose es orgullosa. Se nota que no ha visto las comodidades de su palacio en varios días, ya que su barba está algo más poblada de lo que recuerdo. En su caso, su aura no tiene grietas. Parece toda de una pieza, de un gris claro como la piedra pulida, con manchas que casi parecen joyas por la intensidad de sus colores, mucho más claros y vivos que los de mi amiga. También tiene dorado en los bordes, lo cual me sorprende. Nunca he pensado que Lynne y él se pareciesen en nada, pero tiene sentido:  quizá por eso se complementan tan bien.

—No sé qué decirte, a mí parece que sigue igual de enano. ¿No va siendo hora de que pegues el estirón?

Veo que su pasatiempo favorito sigue siendo sacar de quicio a la gente.

—¡He crecido al menos una cabeza!

—¿De hormiga?

Me mantengo al lado de Lynne, para que vea que somos de la misma altura.

—¿No ves que ya soy tan alto como ella?

—Lo cual tampoco es muy difícil. Ella es más bien poca cosa.

Lynne deja escapar una exclamación ofendida, pero yo ni siquiera me molesto en fingir que me provoca. A pesar de la afrenta, me echo a reír y lo abrazo, a lo que él responde revolviéndose y poniéndome la mano en la frente, para intentar apartarme.

—¡Quita, quita! —gruñe, pese a que sus ojos destellan con diversión.

Pronto dejo de luchar. Al darme la vuelta, compruebo que los Maestros me miran con curiosidad, mientras que Clarence, que se ha acercado, parece sonreír, casi enternecido. Sabe lo mucho que los echaba de menos. Las ganas que tenía de abrazarlos a los dos, porque a veces las cartas no son suficientes. Me froto la mejilla.

—Lo lamento —digo, y me siento en el reposabrazos del sillón de Lynne, algo apurado. Sé que no es de muy buena educación, pero quiero tenerla cerca.

Cuando ella se acomoda, cerca de Arthmael, sus auras parece extenderse. Las líneas doradas que había percibido se tocan, como si se buscaran, y parecen bailar al son de sus latidos. Se enredan, se atan y vuelven a soltarse. Es lo más hermoso que he visto en mucho tiempo. Entreabro los labios. De pronto entiendo lo que significa. Nunca había imaginado el amor así, pero tiene sentido. Y siento unas irresistibles ganas de tocarlo. De ayudar a que las dos auras se junten, como si fueran maleables. Pero sé de antemano que no lo van a hacer. Que permanecerán independientes, separándose para volver a encontrarse, jugando, probando los límites, confundiéndose. Siempre en movimiento.

¿Es esa la apariencia del amor verdadero?


Si habéis leído Sueños de piedra, ¿os ha gustado volver a ver a Lynne y Arthmael? ¿Os gustaría seguir viendo más de ellos? Como siempre, esperamos vuestros comentarios en esta entrada o en en el hashtag #TíteresDeLaMagia.

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Relato de San Valentín (Sueños de Piedra)

¡Hola a todos de nuevo por aquí!

Sí, sabemos que llevamos mucho tiempo sin actualizar, pero han sido unos meses locos desde que salió Sueños de Piedra. Hemos estado en varias ciudades presentando, y además en este lapso de tiempo hemos escrito otras dos novelas. Una de ellas es Títeres de la magia, spinoff de Sueños de Piedra, que verá la luz este mismo año y de la que pronto sabréis más. La otra, un proyecto del que esperamos contaros cositas pronto.

De todos modos, si queréis saber más de nosotras y nuestras publicaciones, siempre os recomendamos que mejor nos sigáis en redes sociales: las actualizamos con muchísima más asiduidad que esta web, que tenemos como material de apoyo para publicaciones muy grandes.

Como hoy, por ejemplo.

¡Y es que hoy es San Valentín, el día de las grandes superficies y el consumismo amoroso los Enamorados! Y a Selene y a mí se nos ha ocurrido que podíamos regalaros algo a los lectores por ello. Así que se nos ocurrió hacer un relato que muchos lectores de Sueños de Piedra nos han pedido: un “qué pasó después”. Este relato contiene spoilers de toda la novela, así que si todavía no has leído el libro, o lo estás leyendo pero no lo has terminado, ¡retrocede y vuelve aquí cuando lo leas! 😉

A partir de aquí, spoilers:  Sigue leyendo

Sueños de piedra: ¡Solo falta un mes!

¡Hola a todos, cuentistas! Hoy actualizamos porque con mucha emoción podemos decir…

SOLO FALTA UN MES PARA QUE SALGA SUEÑOS DE PIEDRA.

Como habréis visto por nuestras actualizaciones, no podemos esperar a ver nuestro nuevo chiquitajo (sí, es nuestro chiquitajo aunque tenga casi 600 páginas. Los bebés gordos siguen siendo bebés), así que seguimos la cuenta atrás con mucha ilusión. ¡Y ahora parece que ya no falta casi nada para que esté al alcance de todos!

Para celebrar que solo falta un mes, hoy os traemos unas muestras del interior del libro. Como muchos sabréis, el libro incluirá el mapa realizado por Lehanan Aida que ya os enseñamos en esta entrada. Pero no solo eso. Al principio de cada capítulo, habrá pequeñas ilustraciones características de cada personaje. ¿Queréis verlas? ¡Vuestros deseos son órdenes!

ArthmaelDetalleLa corona para Arthmael: la corona que siempre le ha pertenecido, la corona que le quieren arrebatar, la corona que él desea recuperar a toda costa. Símbolo de su procedencia, de toda su vida, pero también su mayor sueño. 

LynneDetalle

Monedas para Lynne: las monedas que muchos han tirado sobre su cuerpo con desprecio, pero también el dinero que quiere ganar por sí misma, las monedas con las que espera hacer transacciones y conseguir ser una gran mercader. Su pasado, pero también lo que desea que sea su futuro.

Las ilustraciones, como el mapa, también pertenecen a Lehanan Aida. ¡Y nos encantan! ¿Y a vosotros?

Además, aunque pensábamos no decir datos sobre presentación hasta que estas estén más cercanas en el tiempo, muchos nos habéis preguntado particularmente por la presentación en Madrid, por ser la más céntrica de todas las que vamos a hacer (Madrid, Vigo, Sevilla, Valencia y Barcelona son las ciudades elegidas). Nos habéis sorprendido mucho diciéndonos que queréis ir desde otras ciudades: Palencia, Cuenca, Málaga… ¡Muchas gracias! Es muy emocionante que haya personas que quieran acercarse desde tan lejos a compartir con nosotras un día tan especial. Así pues, por todos los que estáis en esa situación, para que podáis coger billetes con antelación y todo os salga más barato, vamos a dar todos los datos necesarios.

La presentación en Madrid será el 25 de septiembre, viernes, a las 19:00 en Casa del Libro de Gran Vía. ¿Y quién nos presentará? Pues os damos algunas pistas: es booktuber, es mujer, es encantadora… y presentó en primicia el booktrailer de la novela. Ya sabéis quién es, ¿verdad?

UkaNubeDePalabras

Efectivamente: Uka, del canal Nube de Palabras, será quien nos presente en Madrid. Para nosotras es un placer y un honor estar acompañadas de ella en ese día tan especial, así que estamos encantadas de que accediese cuando se lo sugerimos. ¡Seguro que será una presentación para el recuerdo!

Por último, avisaros de que pronto, muy pronto, se van a desvelar los primeros capítulos de la novela, y como siempre, se desvelarán antes en nuestra lista de correo de lectores. Si queréis recibir el mail con los primeros capítulos y leerlos antes que nadie, solo tenéis que mandarnos un correo a iriayselene@gmail.com con el asunto “lista de lectores”. Si ya estáis apuntados a la misma no hace falta que lo hagáis 🙂

¡Y nada más, cuentistas! Cada vez queda menos, cada día crecen más los nervios y la emoción. Como siempre, esperamos vuestros comentarios en el hashtag #SueñosDePiedra o en esta misma web: ¿Os han gustado los detalles? ¿Iréis a la presentación de Madrid o a alguna de las otras? ¿Tenéis ganas de que salga el libro?

¡Nos leemos! ❤

Sueños de piedra: Fragmento

¡Hola a todos, cuentistas, una semana más! Pese a que la semana pasada tocaba subir alguna novedad a estos lares, nos fue imposible porque estábamos pasando unos días en el Celsius 232. Pronto compartiremos con vosotros una crónica de nuestra experiencia por allí, pero ya os adelantamos que lo pasamos muy bien y os agradecemos un montón a los que estuvisteis por allí que pasarais por nuestro encuentro y nuestra posterior firma. ¡Fue genial compartir un buen rato entre lectores y amigos!

Hoy estamos aquí para compartir con vosotros algo más de Sueños de piedra. Ya ha empezado agosto, por lo que oficialmente podemos decir que la novela saldrá el mes que viene (21 de septiembre, recordad). ¡No queda nada! Estamos muy nerviosas y emocionadas al respecto. Esperamos que esta nueva historia os guste y que lo paséis tan bien leyéndola como nosotras escribiéndola.

Precisamente con pasarlo bien escribiendo tiene que ver esta entrada. Hace un tiempo, Marta Montell, a quien ya conocéis por estos lares, nos dijo que si queríamos que ilustrara alguna de las escenas de la novela, solo teníamos que indicar cuál y ella la haría. Aunque dudamos mucho, hay una escena en particular que es de nuestras favoritas por varias razones, una de ellas porque disfrutamos mucho al escribirla. No es la que más nos gusta de toda la novela, pero sí una de las que más queríamos ver representadas y que nos parecía que daba más juego a nivel visual. Se la pedimos, e hizo esta maravillosa ilustración:

Lynnael

Arthmael de Silfos y Lynne

¿Qué os parece? A nosotras nos encanta. Y hoy os traemos un fragmentito muy pequeño (para evitar spoilers grandes) de la escena que ilustra el dibujo. ¿Tenéis ganas? Aquí lo dejamos. ¡Esperamos que os guste!

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—¿No puedes aceptar mis disculpas y callar? —Masculla él, y me parece que también hay rubor en su cara—. No lo estoy haciendo por deberte nada, y lo sabes… —Lo sé, pero sería más fácil fingir que sí—. ¡Aunque no te voy a pedir perdón por haberte tocado el culo! Lo tienes muy bien puesto, no me arrepiento de nada.

Enrojezco algo más, aunque esta vez ni siquiera sé por qué. Como si a estas alturas algo así pudiera escandalizarme. Alzo la pierna para apoyar mi bota en su pecho, aprisionándole contra la pared como si así pretendiera alejarlo de mí todo lo posible.

—Mi culo ni mirarlo.

Hay un brillo en los ojos grises de mi compañero que recompone su sonrisa de siempre y casi parece aliviado. Su mano, contra todo pronóstico, me coge del talón y tira de mí con seguridad. Me arrastra sin que yo pueda evitarlo, acercándome a él. Como si quisiera eliminar toda la distancia que yo trato de imponer entre nosotros. Cojo aire cuando me encuentro más cerca de él de lo que me gustaría. Sus dedos siguen en mi tobillo, mi pierna cerca de su cuerpo y sus ojos se clavan en los míos con picardía.

—Si eso es lo que quieres, no vas a poder volver a darme la espalda.

Como si de pronto me sintiera en peligro, el pulso se me acelera un poco, pero enarco las cejas con aparente indiferencia.

—Me lo pones complicado si sigues siendo tan insufrible…

Arthmael se inclina un poco sobre mí y yo me tenso, mirándolo. Está cerca. Está muy cerca. Demasiado cerca. ¿Por qué está tan cerca?

—Admite que esto te divierte tanto como a mí —susurra como si fuera un secreto. De hecho, pensé que lo era. Pero un secreto sólo mío—. Te he visto sonreír, muchacha de hielo…

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Y hasta aquí, que si no os enseñamos demasiado 😉 Como siempre, podéis dejarnos vuestras impresiones usando el hashtag #SueñosDePiedra en las redes sociales o en los comentarios. Sabéis que nos encanta conocer vuestra opinión 🙂

Dicho esto… ¡nos despedimos hasta la próxima! ¡Gracias por seguir ahí! ❤

Sueños de piedra: Mapa de Marabilia

¡Hola a todos, cuentistas!

Un viernes más, os traemos una nueva muestra de Sueños de piedra, la novela que, como ya sabéis, sacamos en septiembre de la mano de Nocturna Ediciones. Hasta ahora, os hemos presentado a sus personajes principales: Arthmael de Silfos, Lynne y Hazan. En todas sus descripciones, siempre mencionábamos un elemento común entre ellos: Marabilia, el continente en el que viven estos personajes. Marabilia es una parte más de Sueños de piedra: es escenario, pero también es pieza clave alrededor de la historia; de alguna manera, es otro personaje. 

Hoy queremos que conozcáis un poco más en profundidad este continente, y para ello contamos ni más ni menos que con un mapa, realizado por Lehanan Aida, a quien seguramente ya conoceréis por sus espectaculares ilustraciones alrededor del mundo de El Corredor del Laberinto. Este mapa se incluirá en la novela, para que podáis ubicar siempre todos los países y los recorridos que se realicen. ¡Aquí os lo mostramos! 🙂

Mapa de Marabilia, realizado por Lehanan Aida

Mapa de Marabilia, realizado por Lehanan Aida

Descripción:

Cualquiera que haya estado en Marabilia sabe que en Silfos hay ríos en los que se pueden encontrar pepitas de oro y que, en las montañas, los enanos trabajan para encontrar metales preciosos dignos de un rey. En Dahes, los alquimistas pueden crear las más portentosas maravillas de la nada y, en sus cordilleras inaccesibles, moran dragones que llevan en el mundo desde antes de que los humanos existiesen. En Idyll, la magia hace crecer árboles parlantes de la tierra. Allí, entre bosques que se mueven y maravillas custodiadas por hadas y elfos, por monstruos y ninfas, los más poderosos hechiceros se entrenan para descubrir los secretos del mundo. En Verve, el comercio prospera, y las damas y caballeros se visten con las telas más hermosas de todo el continente, y el país brilla con los colores de los mercados. En Sienna, hay pócimas que curarán cualquier mal que padezcas, y en sus fragantes jardines crecen plantas capaces de obrar cualquier milagro. Dione, por su parte, es la puerta a otras tierras, a la aventura y el exoticismo. Brillante como el mar junto al que descansa, en sus puertos se apostan embarcaciones de todo el mundo, de cascos dorados y mascarones de proa encantados.

Y allí, en el mar, como guardianes silenciosas, descansan las dos islas, Rydia y Granth. Una guarda en sus entrañas tantas piedras preciosas como para contentar al más avaro de los príncipes; la otra oculta, en sus amplias bibliotecas, conocimientos vedados a los ojos de los ignorantes: los caminos de las estrellas y la naturaleza de los Elementos, relatos de tierras allende los mares y secretos olvidados por el mundo.

Así pues, lo que realmente sabe cualquiera que haya estado en Marabilia, es que es el lugar idóneo para forjar leyendas.

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¿Qué os parece? ¿Os gusta el mapa y lo que os hemos dejado conocer hasta ahora de este nuevo continente? Nosotras estamos deseando que lo visitéis. Como siempre, dejadnos vuestras opiniones en los comentarios o por redes sociales utilizando el hashtag #SueñosDePiedra. ¡Nos encanta leeros!

¡Gracias por todo una vez más, y hasta la próxima!

Sueños de piedra: Presentando a… Lynne

¡Hola un día más, cuentistas!

Como prometimos hace dos semanas, cuando os presentamos a Arthmael, príncipe de Silfos, hoy os traemos un nuevo personaje de Sueños de piedra, en esta ocasión la otra voz narrativa que tendrá la historia. Porque sí, al contrario que en la trilogía “Cuentos de la luna llena”, Sueños de piedra solo estará narrado desde la perspectiva de dos personajes.

Hoy, de nuevo con la ayuda de una maravillosa ilustración de Marta Montell, os presentamos a Lynne 😉

Ilustración de Marta Montell

Ilustración de Marta Montell

Nombre: Lynne.

Edad: 17 años.

Ocupación: Prostituta.

Intereses: Los negocios y los viajes, cuanto más lejos, mejor.

Su historia:

Cualquier mujer que haya estado en Marabilia sabe que para ellas también hay un montón de posibilidades en sus reinos. Concretamente, tres: buscar un hombre, casarse y tener hijos. Bueno, vale. Quizá haya alguna más. Puedes vivir de tu padre o de algún hermano (hasta que ellos te encuentren un marido, lo cual nos lleva directamente al punto anterior). De acuerdo, de acuerdo. Tampoco es para tanto. Para las mujeres que no aspiran al matrimonio siempre hay alternativas: la mendicidad o la prostitución. ¿No suena atractivo?

A Lynne no se lo parece. Lynne aspira a algo más. Lynne, que desde hace años vive en las sombras, quiere ver el mundo más allá de Silfos y viajar hasta confines de los que solo ha oído hablar en los libros. Lynne quiere ser alguien por sí misma. Lynne quiere demostrar (y demostrarse) que ser mujer no la hace inválida para todo aquello que quiera proponerse, y que su lugar no está donde cualquier hombre quiera colocarla, sino donde ella decida. Lynne tiene un sueño: salir del burdel en el que lleva años muriendo un poco cada día y convertirse en una gran mercader. Da lo mismo que ese sea un puesto que a las mujeres no les está permitido: Lynne va a luchar por ello.

Así comienza su primer capítulo:

Lord Kenan se derrumba sobre mi cuerpo desnudo con un último gruñido de placer. Siento su sudor pegándose a la piel de mi espalda, y sus manos aún me están agarrando con fuerza de las caderas. Yo solo puedo mirar a las sábanas, esperando el momento en que se retire de una vez por todas y me deje volver a moverme.

Que me deje apartarme de su lado.

Que me deje ser libre, esta vez para siempre.

Esta noche ha sido mi última noche. Esta será mi última vez.

O de eso quiero convencerme.

Siento su beso en mi espalda. No se aparta. Sigue dentro, haciéndome sentirlo con cada centímetro de mi cuerpo. Que me deje. Ya. Que se aparte. Me asquea la manera en que sus labios suben por mi piel, en que su lengua me toca, llenándome de saliva. Sus manos ascienden de mi cadera a mis pechos, cogiéndose a ellos, estrujándolos. Aprieto los dientes, pero cojo aire. Estoy acostumbrada. Lord Kenan no es el hombre más repugnante que haya pasado por mi cama a cambio de unas monedas. Los ha habido peores. Hombres asquerosos que me han obligado a hacer las cosas más denigrantes por menos dinero del que costaban sus galantes ropajes. Kenan solo se acuesta conmigo. En ocasiones, si cree que no estoy lo suficientemente centrada, si no queda satisfecho con lo que le hago, me pega. Sus golpes tampoco han sido los más fuertes que he recibido. Él, al menos, nunca me ha dejado inconsciente.

Su aliento choca contra mi oreja. Puedo olerlo. Nauseabundo, a licor y a sexo, a todas las órdenes y a toda su brusquedad. Me afectaría más si no estuviera habituada a esa peste desde hace más de tres años.

Ha sido suficiente.

—¿Qué ocurre, mi florecilla…? —Sus caderas se presionan más contra mi cuerpo, pegándose a mí hasta lo indecible. Más dentro, pese a que ya ha acabado. Sus dientes muerden mi cuello. Entrecierro los ojos, mirando a las sábanas. Estoy apretándolas con fuerza. Echo un vistazo a la ventana, sin que él se dé cuenta, en un mudo deseo de traspasarla y marcharme para siempre de este lugar—. Pareces distante… Hoy no estás tan entregada como otras noches…

Pienso que tengo que hacer que se separe, antes de nada. Que deje de agarrarme como lo está haciendo, que deje de besarme de una maldita vez. Hoy no voy a permitir que repita.

Por eso giro la cabeza y aprovecho su cercanía para besarlo. Para contentarlo. Mis labios tientan los suyos de la manera en que sé que a él le gusta: suave, provocadora pero aparentemente inocente. Como si siguiese siendo una niña inexperta. Como si él me hubiera dejado ser una chiquilla de verdad, en mi vida.

Catorce años. Con catorce años me trajo a este maldito lugar.

En noches como esta, me pregunto cómo he aguantado tanto.

—Estoy incómoda en esta posición, lord Kenan… —muerdo un poco su labio, con aparente ternura. En este negocio todo es fingir. Adoptar el papel que el cliente quiere. A Kenan le gustan débiles, sumisas y dulces. Llenas de atenciones para él. Yo hace mucho que dejé de ser dulce, aunque quizá no haya dejado nunca de ser débil. Quizá por eso no he huido todavía. Porque tengo miedo de que lo que haya fuera vaya a ser peor que lo que hay aquí. Porque aún recuerdo con demasiada claridad la vida que tenía antes de llegar aquí, y temo que no haya más opciones para mí.

Pero eso se acabó.

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¿Qué os ha parecido Lynne? ¿Qué esperáis de ella? ¿Tenéis ganas de que llegue septiembre? ¡Nos encanta conocer vuestras impresiones, así que, como siempre, dejádnoslas en los comentarios o en redes sociales con el hashtag #SueñosDePiedra! 😀

¡Hasta la siguiente entrada! ❤