Sueños de Piedra: Hangout y… ¡sorteos, muchos sorteos!

¡Hola a todos, cuentistas!

Entrada rápida e informativa. Como ya sabéis, falta menos de un mes para que Sueños de Piedra llegue al mercado. Antes, sin embargo, la editorial nos va a enviar ejemplares a las autoras. Esto sucederá el 1 de septiembre, y nosotras queremos compartir ese momento con vosotros. Por ello, hemos pensado hacer un hangout ese mismo día en el que abriremos los paquetes en directo, y así podréis vernos completamente histéricas al ver a nuestro pequeño por primera vez.

LM23. Sueños de piedra (cubierta)

Sigo poniéndome nerviosa solo de ver la portada. En el Hangout voy a gritar mucho. Selene gritará menos, pero seguro que se pone tontorrona. No os lo podéis perder.

El Hangout será en mi canal el próximo día 1 de septiembre a las 19:00 (hora española). Aunque el motivo principal es hacer el unboxing de los libros, queremos aprovechar la ocasión para responder todas vuestras preguntas y hablar con vosotros sobre lo que queráis. Podréis participar en el Hangout utilizando el hashtag #HOSueñosDePiedra o en los mismos comentarios del vídeo, en directo. ¡Intentaremos leerlo todo!

Y como tendremos libros a partir del día 1 de septiembre… ¡Queremos sortear algunos! En concreto, tres, y para esos tres vamos a hacer tres sorteos diferentes. En cuantos más sorteos participéis, más posibilidades tendréis de ganar. Y si ganáis… conseguiréis los libros antes que nadie, porque os los enviaremos antes de que la novela salga a la venta.

Así pues, estos son los sorteos:

Sorteo 1: Preguntas en #HOSueñosDePiedra

En este sorteo podéis empezar a participar desde YA. Solo tenéis que dejarnos una pregunta (o las que queráis: cuantas más preguntas hagáis, más posibilidades tenéis de salir seleccionados; pura estadística) en el hashtag #HOSueñosDePiedra, que responderemos el día 1 en el hangout. Entre todas las preguntas que se hagan en ese hashtag, hasta la hora de finalización del hangout, se sorteará UN ejemplar.

Anunciaremos el ganador en el hangout, avisando de que se cierran las participaciones cuando estemos a punto de acabar la reunión .

Nota: Las preguntas pueden ser de cualquier cosa, no tienen por qué ser solo de Sueños de Piedra, aunque como el hangout será especialmente temático sobre este nuevo libro, si son referentes a este nuevo libro, mejor. Pero todas las preguntas, sean del tipo que sean, tendrán la misma validez en el sorteo.

Sorteo 2: Retweet al tweet. 

En este sorteo también podéis empezar a participar desde hoy mismo. Nos encantan los sorteos con retweets, porque son rápidos y no cuesta nada hacerlos. Así que hemos escrito el siguiente tweet en nuestra cuenta de autoras: https://twitter.com/iriayselene/status/636191635710324736

Para entrar en el sorteo, solo tenéis que seguir nuestra cuenta de autoras y dar RT al tweet. Anunciaremos el ganador durante el hangout.

Sorteo 3: Comentarios en vídeo. 

En este sorteo no podréis participar hasta el propio día 1. Durante el hangout, os haremos una pregunta que ya podéis ir pensando: ¿cuál es vuestro gran sueño? ¿Qué es eso por lo que lucharíais hasta el final, sin importa quién se os ponga de por medio? De todas las respuestas que haya en el vídeo a esta pregunta, seleccionaremos una, y esa se llevará el último ejemplar que sortearemos. En este caso solo vale una participación por persona; al fin y al cabo, queremos vuestro GRAN, GRAN SUEÑO, el mayor de todos. No importa si es ilógico o imposible, como comprarse un unicornio (lo sentimos, Lisa Simpson, pero nunca lo tendrás): queremos saberlo.

El ganador lo diremos también durante el hangout, cuando esté a punto de acabarse.

¡No os quejaréis de posibilidades! ¡Os lo ponemos muy, muy fácil para ganar un ejemplar y leer Sueños de Piedra antes que nadie!

A propósito de leer antes que nadie: lo anunciamos el otro día pero lo repetimos ahora; el próximo día 4 de septiembre se harán públicos los primeros tres capítulos de Sueños de Piedra, pero las personas que pertenezcan a nuestra lista de lectores podrán leerlos algunos días antes. ¿Cuándo? ¡Ah, sorpresa en vuestros mails! Si aún no estáis apuntados a nuestra lista de lectores y queréis hacerlo, solo tenéis que mandar un mail con el asunto “Lista de Lectores” a iriayselene@gmail.com, y nosotras nos encargamos de sumaros a la lista.

¡Y esto es todo por hoy! ¡Os dejo, que mañana me voy a Roma y tengo una maravillosa maleta que hacer! 😉

Sueños de piedra: ¡Solo falta un mes!

¡Hola a todos, cuentistas! Hoy actualizamos porque con mucha emoción podemos decir…

SOLO FALTA UN MES PARA QUE SALGA SUEÑOS DE PIEDRA.

Como habréis visto por nuestras actualizaciones, no podemos esperar a ver nuestro nuevo chiquitajo (sí, es nuestro chiquitajo aunque tenga casi 600 páginas. Los bebés gordos siguen siendo bebés), así que seguimos la cuenta atrás con mucha ilusión. ¡Y ahora parece que ya no falta casi nada para que esté al alcance de todos!

Para celebrar que solo falta un mes, hoy os traemos unas muestras del interior del libro. Como muchos sabréis, el libro incluirá el mapa realizado por Lehanan Aida que ya os enseñamos en esta entrada. Pero no solo eso. Al principio de cada capítulo, habrá pequeñas ilustraciones características de cada personaje. ¿Queréis verlas? ¡Vuestros deseos son órdenes!

ArthmaelDetalleLa corona para Arthmael: la corona que siempre le ha pertenecido, la corona que le quieren arrebatar, la corona que él desea recuperar a toda costa. Símbolo de su procedencia, de toda su vida, pero también su mayor sueño. 

LynneDetalle

Monedas para Lynne: las monedas que muchos han tirado sobre su cuerpo con desprecio, pero también el dinero que quiere ganar por sí misma, las monedas con las que espera hacer transacciones y conseguir ser una gran mercader. Su pasado, pero también lo que desea que sea su futuro.

Las ilustraciones, como el mapa, también pertenecen a Lehanan Aida. ¡Y nos encantan! ¿Y a vosotros?

Además, aunque pensábamos no decir datos sobre presentación hasta que estas estén más cercanas en el tiempo, muchos nos habéis preguntado particularmente por la presentación en Madrid, por ser la más céntrica de todas las que vamos a hacer (Madrid, Vigo, Sevilla, Valencia y Barcelona son las ciudades elegidas). Nos habéis sorprendido mucho diciéndonos que queréis ir desde otras ciudades: Palencia, Cuenca, Málaga… ¡Muchas gracias! Es muy emocionante que haya personas que quieran acercarse desde tan lejos a compartir con nosotras un día tan especial. Así pues, por todos los que estáis en esa situación, para que podáis coger billetes con antelación y todo os salga más barato, vamos a dar todos los datos necesarios.

La presentación en Madrid será el 25 de septiembre, viernes, a las 19:00 en Casa del Libro de Gran Vía. ¿Y quién nos presentará? Pues os damos algunas pistas: es booktuber, es mujer, es encantadora… y presentó en primicia el booktrailer de la novela. Ya sabéis quién es, ¿verdad?

UkaNubeDePalabras

Efectivamente: Uka, del canal Nube de Palabras, será quien nos presente en Madrid. Para nosotras es un placer y un honor estar acompañadas de ella en ese día tan especial, así que estamos encantadas de que accediese cuando se lo sugerimos. ¡Seguro que será una presentación para el recuerdo!

Por último, avisaros de que pronto, muy pronto, se van a desvelar los primeros capítulos de la novela, y como siempre, se desvelarán antes en nuestra lista de correo de lectores. Si queréis recibir el mail con los primeros capítulos y leerlos antes que nadie, solo tenéis que mandarnos un correo a iriayselene@gmail.com con el asunto “lista de lectores”. Si ya estáis apuntados a la misma no hace falta que lo hagáis 🙂

¡Y nada más, cuentistas! Cada vez queda menos, cada día crecen más los nervios y la emoción. Como siempre, esperamos vuestros comentarios en el hashtag #SueñosDePiedra o en esta misma web: ¿Os han gustado los detalles? ¿Iréis a la presentación de Madrid o a alguna de las otras? ¿Tenéis ganas de que salga el libro?

¡Nos leemos! ❤

La joven del tren, o el machismo del día a día.

Sentía los ojos de aquel hombre clavados sobre su cuerpo. Analizándolo. Recorriéndolo. Devorándolo.  

Podía fingir que no lo sentía (es más, eso hacía) y podía mirar para cualquier otro lado para que sus miradas no se encontraran (también lo hacía). Pero la realidad es que él no dejaba de mirarla, y ella era consciente. Eso provocaba el temblor, la ansiedad, incluso la repulsión. Pero también provocaba el silencio.

Porque ¿qué mal puede hacer una mirada? ¿Por qué protestar, por una tontería así? ¿Por qué perder el tiempo o montar un número en público? Las miradas no hacen daño. Las miradas solo son miradas. No pueden hacer herida, no pueden alcanzarte de verdad.

El tren iba casi vacío. Ella, un par de personas más, y aquel hombre. Y estaba a punto de llegar a su estación. Desde que se dio cuenta de que él la miraba, contaba todas las que le faltaban hasta su destino, y miraba la hora sin parar. Una estación más era una estación menos para alejarse de aquel vagón. De aquella mirada. De aquel.

¿Se sentirían igual de expuestas las obras en el museo? Puede. Pero las obras de arte están hechas para ser admiradas. Los cuerpos no están hechos para eso, por bonitos que sean. Él no tenía derecho a mirarla como si fuera un cuadro sobre la pared y quisiera descubrir todas las pinceladas que la cubrían. O peor: como si quisiera volver a pintarla.

Miró la hora por duodécima vez en el transcurso de un minuto. Era tarde. Solo pedía no perder la conexión con el siguiente tren que debía de coger.

Parada. Estación. Fin de trayecto.

Era la suya. Por fin.

Se levantó sin mirar atrás, porque no quería verlo. No quería que él se diera cuenta de que lo sabía: sabía que la había estado mirando, sabía que quería repintar sus recovecos, sabía que era una Menina o una Dafne ante él.

Echó a andar. Rápido, porque llegaría tarde. Una vez más un vistazo al reloj.

Y unos pasos igual de apresurados tras ella.

Miró hacia atrás. Y le vio. Sonrisa torcida, ojos brillantes, la burla en el gesto, las manos retorcidas en los bolsillos.

Él la seguía.

Echó a correr más por instinto que por convencimiento. Quizá habría sido más inteligente detenerse, quizá habría sido más valiente gritarle. Pero es difícil pensar cuando te miran como si fueras un cuadro. Porque los cuadros no pueden moverse de sus marcos, porque los cuadros no pueden hacer nada más que ser observados.

Porque te sientes igual de paralizada que uno, igual de expuesta.

Y ella no quería ser un cuadro. Por eso echó a correr, para demostrarse a sí misma que no lo era. Que tenía vida y aliento, y podía huir de los ojos que no quería que la viesen.

Así que corrió.

Corrió.

Corrió.

Siguió corriendo, hasta que perdió el aliento y creyó perderle a él. Directa hacia el andén en el que tenía que coger el siguiente tren.  

Cuando llegó, era demasiado tarde. El andén estaba desierto, con solo el eco de las risas y conversaciones pasadas durante todo el día. El último tren había pasado hacía unos minutos, y ahora solo estaba ella, mirando las vías vacías. La decepción y la frustración casi hicieron que se olvidase del hombre que la había observado.

Hasta que se giró para rehacer sus pasos. Y él estaba ahí.

Se miraron como un lobo y un conejo que se observan antes de la inminente cacería. Él con el hambre y la burla de una victoria demasiado fácil. Ella con la incomprensión y el miedo de encontrarse con algo demasiado peligroso e inesperado.

—¿Ya no pasan más trenes?

Las palabras del hombre, mucho mayor que ella, estaban teñidas de diversión e ironía. Parecían decirle: “¿querías huir pero no llegaste a tiempo?”. Ella no respondió. Es difícil hacerlo cuando todas tus palabras se te quedan atrancadas en alguna parte de tu esófago, como los restos de un vómito que sigue haciéndose notar pese a haber sido expulsado. Ella sentía el mismo asco en ese momento.

Miró al frente. Respiró hondo. Él estaba en medio y medio de la salida del andén, y ella quería más que nada en el mundo salir de allí, pero para eso tenía que pasar por su lado. A la distancia en la que estaba, se sentía como La Gioconda, una obra muy pequeña que estaba siendo admirada desde la lejanía, y esa lejanía la rodeaba de seguridad. Una seguridad que desaparecería por cada paso que diese hacia él.

Él la esperaba con una sonrisa. Ella dio un paso. Él se quedó quieto, como un felino que se prepara para saltar. Ella tragó saliva y se sintió temblar. Si fuera un cuadro, todo el cristal que la recubriría estaría rompiéndose en ese momento. Un poco más por cada paso. Un poco más por cada segundo de miedo. Un poco más por cada instante de incertidumbre.

Cuando estuvieron casi cerca, él extendió el brazo.

Todo su cristal se rompió.

Ella se convirtió en El Grito.

ArtículoMachismo

Muchos os estaréis preguntando a qué demonios ha venido este relato, sobre todo cuando es bastante desagradable. En primer lugar, no, no tiene nada que ver con nuestras novelas. En segundo lugar, el relato está basado en una historia real. Una historia que me pasó a mí misma. Os tranquilizará saber que no, el hombre no me cogió. Eché a correr cuando estuve a su lado y no le dio tiempo a tocarme con sus manos de ladrón de arte: me escaqueé. Él me siguió corriendo durante toda la estación durante un buen tramo, hasta que vio a un par de agentes de seguridad, y se detuvo. Yo salí corriendo y cogí un taxi. Cuando me ponía el cinturón, a punto de llorar y con la histeria clavada en la voz, el tipo salió por la misma boca de metro por la que había salido yo y me vio: aún tuvo el descaro de sonreírme y despedirse de mí con la mano.

Esto pasó hace ya tres años. Y os juro que sigo recordando esa sonrisa de perturbado y el momento en el que nos quedamos a solas en el andén como si hubiera sido ayer.

Pero ¿a qué viene esto?

Hoy en Twitter se ha dado un movimiento que ha sacado a la luz un montón de testimonios como el mío o muchísimo peores.  Ha sido gracias a la cuenta de @yungflaca666; la red social del pajarillo azul estallaba entre ayer por la noche y durante todo el día de hoy con un montón de historias de mujeres que alguna vez en su vida habían sufrido algún caso de machismo, acoso o agresión sexual directamente: piropos desagradables, tocamientos no permitidos, persecuciones… Esos son los casos más suaves (que os aseguro que no son suaves en absoluto), pero hay anécdotas verdaderamente escalofriantes. Podéis ver algunas de ellas en la timeline de Yung o en este Tumblr que se ha creado para recopilar más historias: No son depravados

He tenido la oportunidad de hablar con Yung sobre cómo ha empezado todo esto, y probablemente lo único bonito de todos los mensajes horribles que han salido al respecto es que ha sido todo un movimiento viral muy natural, como una respuesta de debate y apoyo ante un problema común: “yo no quería empezar nada, simplemente una compañera feminista estaba tuiteando acerca de lo peligroso que le parecía que a muchos hombres les pareciese atractivo que las chicas vistiésemos de manera infantil y/o aniñada y me hizo pensar en lo sexualizadas que estamos desde bien pequeñas. Pronto la gente empezó a compartir vivencias y a movilizarse y a apoyarse mutuamente“, me cuenta Yung. “Vimos que comenzaba a tener muchísima difusión, así que decidimos entre varias que sería buena idea hacer un twitter para esto, un tumblr, incluso el proyecto de un fanzine en red y carteles. Espero que llegue a mucho más, sinceramente”.

Esto es muy importante: muchas víctimas de agresiones sexuales, así como las de violencia de género, se callan por vergüenza de lo que han vivido, cuando en realidad en ningún caso es culpa de ellas. Este movimiento, al convertirse en una iniciativa común y colectiva que ha hecho que todas las mujeres que han sido víctimas alguna vez se conviertan en un gran “equipo”, ha conseguido que salgan a la luz un montón de casos diarios con comportamientos inaceptables. En conclusión, ha dado visibilidad a un problema real que muchas mujeres hemos sufrido alguna vez: hombres que se creen que tienen derecho a tocarnos o mirarnos por el simple hecho de tener cuerpos que para ellos pueden ser atractivos. A tratarnos, como en mi relato, como si fuéramos cuadros.

Además de animaros a compartir la web con las vivencias o el twitter de Yung, quería expresar mi propia opinión con respecto a todo esto, porque ya sabéis que no pierdo baza y esto además me da más espacio que solo una serie de caracteres en Twitter.

ArtículoMachismo2

Esta soy yo cuando twitteo sobre cosas que me indignan. O en este caso, escribiendo este artículo. Y sí, así es como espero ser recordada al morir.

El mensaje es sencillo: basta ya. Basta ya de pensar que el hecho de que una mujer esté buena te da derecho a gritárselo a los cuatro vientos, y desde luego basta ya de pensar que una mujer que va con shorts y top está pidiendo que la arrinconen en cualquier esquina para hacerle de todo. Basta ya de pensar que “es que ellas se lo buscan”. Basta ya de comentarios como “si no quería que la tocasen, que fuese más tapada” . Y basta ya de poner el punto de mira en la víctima: la culpa de un acoso sexual o de un machismo siempre es del que lleva a cabo la acción, no del que la sufre. La solución de todo esto no está solo en que las víctimas denuncien (que también, ojo), sino en acabar con el problema de raíz. Además, denunciar, contar experiencias, no es tan sencillo. Cuando a mí me persiguió aquel hombre no pude ni decírselo a los guardias de los tornos de la estación, porque tenía miedo. Porque no es fácil. Porque falta apoyo social por mucho que tengamos números de emergencias: porque hasta que nuestro entorno no cambie, siempre habrá una persona que le reste importancia, o que crea que “podría haber sido peor” (hasta que un día, efectivamente, lo sea). Y porque no es responsabilidad de la víctima que estas cosas dejen de pasar: la responsabilidad es social, lo necesario es educar para que no haya culpables.

Tenemos que dejar de actuar a posteriori. Parece que lo que se intenta hacer es concienciar una vez el daño ya está hecho: “ahora que ya te han acosado/maltratado/violado, quéjate”. De acuerdo, esto está bien. Esto es necesario, y por favor, nunca dudéis en denunciar aunque sea terriblemente complicado, aunque os dé miedo, porque los delitos sexuales o de violencia de género no pueden quedar impunes. Pero lo que tenemos que conseguir es que sean erradicados. Lo que hay que hacer es concienciar para que esto no pase. Hay que educar sobre lo que está mal, conseguir que las agresiones sexuales dejen de ser situaciones opinables sobre los que alguien pueda decir que “no es para tanto”. Aunque creas que no hace daño, está mal perseguir a una chica; está mal silbarle con tus amigos y decirle todo lo que le harías si a ella no le interesa saberlo o se siente incómoda con ese trato; está mal ver a niñas en el colegio y decirle que se suban más la falda; está mal aprovecharte de ser adulto para enseñarle cosas a personajes jóvenes que no quieren ver; está mal masturbarte en medio de la calle mirando a algunas de las transeúntes. Parecen tonterías, evidencias, pero si hay gente que lo sigue haciendo es porque no está tan claro que esté mal.

Y esto es tan sencillo como que está mal coartar la libertad de otra persona. Faltar al respeto no es algo permisible en ningún sentido, en ningún género, en ninguna circunstancia.

Y eh, está mal también al revés, no nos equivoquemos. Esto no es un “qué malos son los hombres”; esto es un “qué mala es la sociedad”. Hay que cambiar muchas cosas todavía. Hay que cambiar la ceguera, la permisividad. Hay que dejar de mirar hacia otro lado porque las cosas no nos afectan a nosotros. Y por otro lado, el feminismo, amigos, es igualdad. Y sí, hay menos casos en lo que se refiere a hombres víctimas, pero esto no significa que no existan. Y es más: hay muchos hombres de los que se burlan por denunciar estas actitudes o no compartirlas. Eso también es machismo, eso también es nocivo. Un hombre no es menos hombre por no gritarle a una mujer por la calle o no dedicarse a hacer comentarios obscenos de cada cuerpo que ve pasar por su lado. De hecho, quizá sea más hombre que todos los que sí lo hacen.

Dicho esto, os animo a que si alguna vez habéis sufrido algún tipo de machismo de este o cualquier otro tipo, lo compartáis en el apartado del Tumblr habilitado para ello (permite hacerlo de manera anónima) o en el hashtag que se ha creado también en particular para el tema del acoso: #NoCallesElAcoso. También podéis seguir la cuenta de Twitter creada para este fin: @Nosondepravados

Por cierto: os van a llamar exagerados. Os dirán que “no es tan grave”. Hasta os llamarán “feminazis” o locos. Algunos incluso se reirán del tema. Por eso, precisamente, hay que hacerlo. Porque hay gente que piensa así. Para combatir los pensamientos que creen que “no es para tanto”, porque en realidad sí lo es.

Hasta la próxima, cuentistas. Nos vemos en mi próxima indignación 😉

Anexo: os dejo a continuación una lista de recursos para las víctimas de agresiones sexuales que quieran denunciar sus casos particulares. Ojalá llegue el día en que no hagan falta estas páginas: https://www.mehanviolado.com/asociaciones-de-ayuda-a-victimas/

Sueños de piedra: Fragmento

¡Hola a todos, cuentistas, una semana más! Pese a que la semana pasada tocaba subir alguna novedad a estos lares, nos fue imposible porque estábamos pasando unos días en el Celsius 232. Pronto compartiremos con vosotros una crónica de nuestra experiencia por allí, pero ya os adelantamos que lo pasamos muy bien y os agradecemos un montón a los que estuvisteis por allí que pasarais por nuestro encuentro y nuestra posterior firma. ¡Fue genial compartir un buen rato entre lectores y amigos!

Hoy estamos aquí para compartir con vosotros algo más de Sueños de piedra. Ya ha empezado agosto, por lo que oficialmente podemos decir que la novela saldrá el mes que viene (21 de septiembre, recordad). ¡No queda nada! Estamos muy nerviosas y emocionadas al respecto. Esperamos que esta nueva historia os guste y que lo paséis tan bien leyéndola como nosotras escribiéndola.

Precisamente con pasarlo bien escribiendo tiene que ver esta entrada. Hace un tiempo, Marta Montell, a quien ya conocéis por estos lares, nos dijo que si queríamos que ilustrara alguna de las escenas de la novela, solo teníamos que indicar cuál y ella la haría. Aunque dudamos mucho, hay una escena en particular que es de nuestras favoritas por varias razones, una de ellas porque disfrutamos mucho al escribirla. No es la que más nos gusta de toda la novela, pero sí una de las que más queríamos ver representadas y que nos parecía que daba más juego a nivel visual. Se la pedimos, e hizo esta maravillosa ilustración:

Lynnael

Arthmael de Silfos y Lynne

¿Qué os parece? A nosotras nos encanta. Y hoy os traemos un fragmentito muy pequeño (para evitar spoilers grandes) de la escena que ilustra el dibujo. ¿Tenéis ganas? Aquí lo dejamos. ¡Esperamos que os guste!

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—¿No puedes aceptar mis disculpas y callar? —Masculla él, y me parece que también hay rubor en su cara—. No lo estoy haciendo por deberte nada, y lo sabes… —Lo sé, pero sería más fácil fingir que sí—. ¡Aunque no te voy a pedir perdón por haberte tocado el culo! Lo tienes muy bien puesto, no me arrepiento de nada.

Enrojezco algo más, aunque esta vez ni siquiera sé por qué. Como si a estas alturas algo así pudiera escandalizarme. Alzo la pierna para apoyar mi bota en su pecho, aprisionándole contra la pared como si así pretendiera alejarlo de mí todo lo posible.

—Mi culo ni mirarlo.

Hay un brillo en los ojos grises de mi compañero que recompone su sonrisa de siempre y casi parece aliviado. Su mano, contra todo pronóstico, me coge del talón y tira de mí con seguridad. Me arrastra sin que yo pueda evitarlo, acercándome a él. Como si quisiera eliminar toda la distancia que yo trato de imponer entre nosotros. Cojo aire cuando me encuentro más cerca de él de lo que me gustaría. Sus dedos siguen en mi tobillo, mi pierna cerca de su cuerpo y sus ojos se clavan en los míos con picardía.

—Si eso es lo que quieres, no vas a poder volver a darme la espalda.

Como si de pronto me sintiera en peligro, el pulso se me acelera un poco, pero enarco las cejas con aparente indiferencia.

—Me lo pones complicado si sigues siendo tan insufrible…

Arthmael se inclina un poco sobre mí y yo me tenso, mirándolo. Está cerca. Está muy cerca. Demasiado cerca. ¿Por qué está tan cerca?

—Admite que esto te divierte tanto como a mí —susurra como si fuera un secreto. De hecho, pensé que lo era. Pero un secreto sólo mío—. Te he visto sonreír, muchacha de hielo…

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Y hasta aquí, que si no os enseñamos demasiado 😉 Como siempre, podéis dejarnos vuestras impresiones usando el hashtag #SueñosDePiedra en las redes sociales o en los comentarios. Sabéis que nos encanta conocer vuestra opinión 🙂

Dicho esto… ¡nos despedimos hasta la próxima! ¡Gracias por seguir ahí! ❤